En torno a la asignatura de EpC en inglés afloraron las diferencias ideológicas que existen dentro del cuerpo de profesores. En la Comunidad Valenciana unos docentes se oponían a la asignatura porque estaban en desacuerdo con su currículo oficial, otros la aceptaban y defendían pero estaban en desacuerdo con el proyecto de impartirla en inglés.
Quienes, desde posiciones filosóficas y políticas conservadoras, cercanas a la moral y la doctrina de la Iglesia católica, rechazaban EpC lo hacían porque entre sus contenidos se incluían aspectos que rechaza la visión tradicional de la familia (pareja de hombre y mujer), acusaban al gobierno socialista que impulsó la asignatura de pretender adoctrinar a sus hijos en una serie de dogmas contrarios a la libertad de conciencia y de pensamiento.
Esta oposición a EpC tiene como fuentes de referencia a la Iglesia católica, a grupos empresariales de ideología conservadora, y otros audivisuales como Libertad Digital. Este último dedicó una serie de programas de televisión, presentados por Gabriel Albiac, a la asignatura de EpC que renombró como Re-educación para la ciudadanía. Unos sus vídeos se puede ver aquí:
A favor de EpC. Otros profesores defendían abiertamente EpC como un instrumento didáctico que dará a los alumnos una formación básica sobre sus derechos y deberes como ciudadanos que viven en una España en democracia. Se trata de llevar a las aulas de una manera práctica y efectiva la Constitución de 1978, de facilitar que los jóvenes comprendan su importancia como eje fundamental de la convivencia pacífica y armónica de todos los españoles.
Para los primeros, los opositores, la intención del gobierno valenciano de que EpC se impartiera en inglés era una manera de conseguir soterradamente sus propósitos: los contenidos de la asignatura no llegarían con claridad y eficacia a los alumnos. El boicot contra EpC se hacía aprovechando los huecos y entresijos legales: el paraguas del pretendido trilingüismo en la educación valenciana protegería a los alumnos de la lluvia fina de unos contenidos aborrecidos por estos profesores opuestos a Educación para la Ciudadanía.
Los docentes que apostaban por EpC veían una burla y una trampa en el plan gubernamental de impartirla en inglés. Además de convertir las aulas en una especie de función de circo, con un profesor que explica y otro que traduce de forma simultánea, esta manera de enfocar la didáctica de EpC impedía a los alumnos recibir la necesaria y justa formación en deberes y derechos constitucionales. Por estos motivos se movilizaron contra esta propuesta y lograron el apoyo de gran parte de la ciudadanía valenciana. (Más información en las otras entradas con etiqueta EpC).
Unos y otros intentaron conseguir su metas. Se formaron en la mayoría de los claustros de los institutos de secundaria, dos grupos enfrentados. Ambos utilizaron diversas estrategias para conseguir sus fines: sumarse a las protestas contra la política del gobierno valenciano o bien aceptar la propuesta de impartir EpC en inglés. El objetivo era ejercer el poder, no como instrumento formal derivado de un nombramiento administrativo (como el que faculta a un Director, un Secretario o un Jefe de Estudios), sino como influencia en el conjunto del claustro para que todos los profesores optasen por oponerse a EpC en inglés o bien aceptaran que se impartiera en inglés.
Quienes, desde posiciones filosóficas y políticas conservadoras, cercanas a la moral y la doctrina de la Iglesia católica, rechazaban EpC lo hacían porque entre sus contenidos se incluían aspectos que rechaza la visión tradicional de la familia (pareja de hombre y mujer), acusaban al gobierno socialista que impulsó la asignatura de pretender adoctrinar a sus hijos en una serie de dogmas contrarios a la libertad de conciencia y de pensamiento.
Esta oposición a EpC tiene como fuentes de referencia a la Iglesia católica, a grupos empresariales de ideología conservadora, y otros audivisuales como Libertad Digital. Este último dedicó una serie de programas de televisión, presentados por Gabriel Albiac, a la asignatura de EpC que renombró como Re-educación para la ciudadanía. Unos sus vídeos se puede ver aquí:
A favor de EpC. Otros profesores defendían abiertamente EpC como un instrumento didáctico que dará a los alumnos una formación básica sobre sus derechos y deberes como ciudadanos que viven en una España en democracia. Se trata de llevar a las aulas de una manera práctica y efectiva la Constitución de 1978, de facilitar que los jóvenes comprendan su importancia como eje fundamental de la convivencia pacífica y armónica de todos los españoles.
Para los primeros, los opositores, la intención del gobierno valenciano de que EpC se impartiera en inglés era una manera de conseguir soterradamente sus propósitos: los contenidos de la asignatura no llegarían con claridad y eficacia a los alumnos. El boicot contra EpC se hacía aprovechando los huecos y entresijos legales: el paraguas del pretendido trilingüismo en la educación valenciana protegería a los alumnos de la lluvia fina de unos contenidos aborrecidos por estos profesores opuestos a Educación para la Ciudadanía.
Los docentes que apostaban por EpC veían una burla y una trampa en el plan gubernamental de impartirla en inglés. Además de convertir las aulas en una especie de función de circo, con un profesor que explica y otro que traduce de forma simultánea, esta manera de enfocar la didáctica de EpC impedía a los alumnos recibir la necesaria y justa formación en deberes y derechos constitucionales. Por estos motivos se movilizaron contra esta propuesta y lograron el apoyo de gran parte de la ciudadanía valenciana. (Más información en las otras entradas con etiqueta EpC).
Aula valenciana con dos profesores para impartir EpC
(Fuente: Las Provincias TV)
Unos y otros intentaron conseguir su metas. Se formaron en la mayoría de los claustros de los institutos de secundaria, dos grupos enfrentados. Ambos utilizaron diversas estrategias para conseguir sus fines: sumarse a las protestas contra la política del gobierno valenciano o bien aceptar la propuesta de impartir EpC en inglés. El objetivo era ejercer el poder, no como instrumento formal derivado de un nombramiento administrativo (como el que faculta a un Director, un Secretario o un Jefe de Estudios), sino como influencia en el conjunto del claustro para que todos los profesores optasen por oponerse a EpC en inglés o bien aceptaran que se impartiera en inglés.

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